Cómo se llama la unidad funcional del riñon
Los riñones son órganos retroperitoneales, situados en los espacios paravertebrales, a ambos lados de la pared abdominal posterior. Están situados en una posición oblicua, con sus extremos superiores medial y posterior a los extremos inferiores. Mi nido de 10-14 (12) cm de largo, 5-7 (6) cm de ancho y 2-3 de grosor. Pesa 135 g en mujeres y 150 en hombres.
Las prolongaciones de la corteza (columnas de Bertin), que se dirigen hacia el centro, dividen el bulbo raquídeo en pirámides, denominadas papilas en sus puntas, que se proyectan hacia los cálices. Por lo general, hay siete pares de cálices pequeños, cada uno con un cáliz anterior y posterior. Los cálices menores emparejados se combinan para formar dos o tres cálices grandes. La pelvis se puede obtener por vía intravenosa o parcial o completamente extrarrenal. El espacio entre la sustancia renal en la pelvis se llama seno renal y está lleno de grasa.
Morfología y función renal
Introducción
El riñón es un órgano par ubicado en la parte superior del región retroperitoneal, a ambos lados de los grandes vasos paravertebrales a los que está conectado por su pedículo vascular, y dispone de un conducto excretor, la uretra, para desembocar en la vejiga urinaria. Está compuesto por una serie de estructuras vasculares y epiteliales que funcionan en estrecha relación y lo convierten en el órgano principal del sistema urinario. Este sistema es el encargado de formar la orina y eliminarla del organismo. La secreción de orina y su eliminación son tareas vitales, ya que en conjunto constituyen uno de los mecanismos básicos de homeostasis del medio interno; hasta el punto de que, como se ha dicho, la composición de la sangre y el medio interno están controlados, no por la cantidad ingerida, sino por la cantidad conservada por los riñones.
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad renal?
La enfermedad renal puede causar síntomas en diferentes sistemas y sistemas, principalmente debido a la acumulación de toxinas úricas y cambios hidroelectrolíticos. Algunas de las principales características son las siguientes: • Sistema nervioso: encefalopatía úrica, polineuropatía periférica y neuropatía autonómica. • Sistema hematológico: anemia, disfunción plaquetaria e inmunodeficiencia. • Sistema cardiovascular: Hipertensión, insuficiencia cardiaca, arritmias y angina de pecho. • Sistema digestivo: anorexia, náuseas y vómitos. del Deise. • Aparato locomotor: calambres, dolores óseos y musculares, trastornos del crecimiento, prurito. • Sistema endocrino: dislipidemia, hiperuricemia, hiperinsulinemia, trastornos sexuales y función reproductiva. • Trastornos del equilibrio hidroelectrolítico y ácido-base: hiperpotasemia, hiperfosfatemia, hipocalcemia, hipermagnesemia, acidosis metabólica, hiponatremia. El paciente con insuficiencia renal crónica, sobre todo en estadios iniciales, suele estar asintomático ya que la instauración del daño renal es progresiva y el organismo es capaz de “servir”. En el paciente agudo los síntomas son más frecuentes, especialmente los trastornos hidroelectrolíticos y sus consecuencias como arritmias, hipertensión e insuficiencia cardiaca.
Es importante señalar que la insuficiencia renal no presenta los síntomas relevantes inicialmente, sino cuando está muy avanzada o cuando hay una crisis. Por esta razón, probablemente no sea fácil de diagnosticar simplemente por la presencia de síntomas. Para una correcta evaluación nefrológica de un paciente, la historia clínica es fundamental. Antecedentes familiares de enfermedad renal. Presencia de Diabetes Mellitus y HTA. Historia de litiasis renal. Antecedentes de cirugía previa. Ingesta de tóxicos renales como antiinflamatorios no esteroideos o algunos analgésicos a dosis elevadas. Algunos antecedentes relevantes, como enfermedades autoinmunes (como lupus, artritis reumatoide, tiroiditis y otras), pueden ser fundamentales para el diagnóstico de enfermedad renal o influir en su desarrollo. Además, una adecuada exploración física es fundamental para detectar síntomas asociados: comprobar el estado de hidratación del paciente, tinción mucocutánea, presencia de cambios neurológicos, presencia de roce pericárdico en la auscultación, etc. También nos puede orientar el aspecto de la orina, la presencia de hematuria u “orina espumosa” (característica de la eliminación de proteínas). Para una evaluación inicial de la función renal, se requieren análisis de sangre y orina. Es sumamente importante realizar análisis con antelación siempre que sea posible al evaluar su inelegibilidad. En sangre es útil para determinar urea y creatinina, así como cistatina C. El filtrado glomerular en un adulto es superior a 60 ml/min. Por debajo de este valor, se considera que el paciente tiene insuficiencia renal. En la orina, es útil para determinar proteínas y sangre en la orina. En ocasiones se realiza un diagnóstico sobre el estudio del sedimento urinario. El cribado analítico de rutina no está indicado en población general, pero sí en pacientes de riesgo (diabéticos, ancianos, hipertensos, pacientes con antecedentes familiares de enfermedad renal.
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